decisiones y la falta de reconocimiento de epistemologías otras. Como menciona Rivera (2010), el
gesto de inclusión sin desplazamiento del poder no es más que una forma renovada de colonialismo
interno. Asimismo, esta consistencia de políticas progresistas y prácticas excluyentes evidencia el
carácter ambivalente de la inclusión, entendida no como una meta alcanzada, sino como un proceso
dentro de un contexto de colonialismo interno que sigue marcando la estructura social y académica
del contexto analizado.
Si bien en las últimas décadas evidenciaron un esfuerzo sostenido por democratizar el acceso
a la Educación Superior, los hallazgos ponen en evidencia que la inclusión universitaria se ve limitada
no sólo por jerarquías simbólicas, sino también por un fuerte déficit de financiamiento estructural.
Según las interlocutoras de este estudio y las fuentes institucionales, las universidades públicas,
incluida la UNRN sede Andina, enfrentan actualmente recortes presupuestarios, escasa asignación
para actividades de investigación y una falta de recursos para sostener proyectos inclusivos o
comunitarios. Este desfinanciamiento, como menciona uno de los testimonios “no es un mero error
administrativo” (T.I.1, 2024), sino que viene contribuir (una vez más) a la descoordinación entre
legislación y acción institucional.
Esta brecha entre el marco normativo (que tanto ha costado conseguir) y la práctica cotidiana
se expresa con particular fuerza en el caso de los programas encaminados hacia la implementación de
la interculturalidad, que permanecen en un estado incipiente y discontinuo. A pesar de que la
legislación provincial y que las políticas universitarias reconocen formalmente la diversidad étnico-
cultural y la perspectiva de género, las iniciativas que abordan de manera conjunta la racialización, la
desigualdad de clase y la pertenencia étnica continúan siendo marginales. La revitalización lingüística
y cultural, por ejemplo, en relación con el mapuzungun, carece de financiamiento sostenido y de
espacios institucionales estables, lo que contribuye a la invisibilización de saberes y prácticas
territoriales (Andrade, 2024; Maldonado y Medvedev, 2024). Esta carencia no solo responde a la falta
de recursos materiales, sino a una estructura epistémica que continúa subordinando los conocimientos
y modos de existencias no-blancos al canon académico occidental (Sousa-Santos, 2021).
También, ello se puede observar, según las interlocutoras y a modo de ejemplo esclarecedor,
en el Plan de Igualdad de Género de la UNRN aprobado mediante la Resolución Nº 056/2019 del
Consejo Superior de Programación y Gestión Estratégica de la UNRN. Según el informe institucional,
“La institucionalidad de género en la UNRN. Avances y desafíos 2017-2022” aunque el Plan de 2019
aborda “perspectiva de género y diversidad sexual” e interseccionalidad con discapacidad y diversidad
sexual, no aparece, tal y como mencionan los testimonios, una mención explícita en ese resumen